jueves, julio 04, 2013

6º Texto para analizar y luego comentar. (Para estudiantes de IIIº Medio A).


Resumen de "La Odisea". Autor: Homero.







      La Odisea ha sido descrita como el libro de la inteligencia y la astucia. La historia que narra ocurre luego de la caída de Troya en una guerra en la que Ulises, también conocido como Odiseo, se había destacado por lograr con su mente lo que no pudo lograrse por la fuerza. A continuación veremos un resumen de la Odisea.
Habiendo pasado diez años desde la caída Troya, Odiseo todavía no pudo volver a su hogar en el reino de Ítaca en Grecia. Mientras tanto Penélope, su esposa, resistía a los pretendientes que la cortejaban e intentaban convencerla de que el héroe griego había muerto.

Ayudada por Mentor, amigo fiel de Odiseo, Penélope crió al príncipe Telémaco, hijo de Ulises. Telémaco anhelaba desesperadamente expulsar a los pretendientes de su madre, pero no tenía la confianza ni la experiencia para luchar contra ellos. Uno de los pretendientes, Antinoo, planeaba asesinar al joven príncipe y así eliminar el único obstáculo en su plan de dominar el palacio.

Lo que no sabían los pretendientes es que Odiseo aún estaba vivo en la isla Ogigia, de la bella ninfa Calipso, quien enamorada de él lo mantenía allí encarcelado. Ulises deseaba volver con su esposa e hijo pero no tenía forma de escapar.

Mientras los dioses del Monte Olimpo debatían el destino de Odiseo, la diosa Atenea decidió ayudar a Telémaco. Disfrazada de un amigo del padre de Ulises, lleva al príncipe a Pilos y Esparta, donde los reyes Néstor y Melenao, compañeros de Odiseo durante la guerra, le informan que su padre sigue vivo y atrapado en la isla de Calipso. Telémaco planea volver a su casa en Ítaca, pero Antinoo y los otros pretendientes lo esperaban con una emboscada con la que planeaban matarlo al llegar al puerto.


Mientras tanto, para rescatar a Odiseo, el dios de los dioses Zeus decide enviar a Hermes, quien logra persuadir a la ninfa Calipso de que permita a su prisionero construir un barco y abandonar la isla de Ogigia. De esta forma Odiseo recupera su libertad.

En su camino a Ítaca, Odiseo naufraga junto a la costa de Feacio y es rescatado por la joven Nausica, que se enamora de él y lo conduce al palacio de su padre, el rey Alcino. Durante la fiesta celebrada en su honor, Odiseo revela su verdadera identidad y cuenta a sus anfitriones las peripecias por las que tuvo que pasar durante la guerra de Troya y las desaventuras que le impidieron volver a Ítaca.

Odiseo relata como, luego de abandonar Troya, él y sus compañeros navegaron hacia la región de los cíclopes, donde fueron capturados por el cíclope Polifemo, hijo del dios Poseidón. Engañándole, Odiseo consiguió emborrachar al gigante, y una vez dormido, le clavó una estaca en el ojo y huyó con los suyos. A continuación visitaron al dios Eolo, quien les concedió un viento favorable para llegar a casa y les ofreció un odre lleno de vientos tormentosos. La tripulación, llevada por la curiosidad, abrió el odre y un terrible huracán los arrastró a las Eolias. Odiseo y los suyos desembarcaron entonces en el país de los lestrigones, una isla habitada por caníbales gigantes que devoraron a varios de ellos.

Los sobrevivientes desembarcaron en la isla de Circe, una hechicera con poderes para transformar a las personas en animales. Odiseo se ganó su amistad y Circe le ofreció su hospitalidad durante un año. Antes de partir, el héroe griego siguió el consejo de la hechicera y consultó al vidente Tiresias la manera de encontrar una ruta segura hacia Ítaca. Para ello, bajó al mundo de los muertos donde se cruzó con muchas almas, entre ellas la de su madre, Anticlea, y las de sus amigos Agamenón y Aquiles, muertos en la guerra de Troya.

Retomado el camino a casa, se encontraron con las sirenas. Odiseo consiguió que sus hombres resistieran a los cánticos seductores de estas criaturas siguiendo la recomendación de Circe de taparles los oídos con cera y atándose él mismo al mástil del barco de manera que pudiera oír su dulce voz sin peligro. Después de resistir el letal remolino de Caribdis en el mar y de escapar a Escila, un monstruo de seis cabezas sediento de sangre, llegaron a la isla donde Apolo cuidaba de su ganado. Hambrientos, los hombres ignoraron todo aviso y sacrificaron algunos animales, lo que provocó que Apolo enviara una tormenta de la que Odiseo fue el único sobreviviente.

Tras la tormenta, Odiseo fue arrastrado hasta la costa de Ogigia donde Calipso, la bella ninfa del mar, se enamoró de él y lo mantuvo prisionero durante ocho años, prometiéndole buena suerte e inmortalidad. Finalmente, Atenea intercedió ante los dioses y estos convencieron a la ninfa de que lo liberara.

Justo cuando comenzaba a ver el final de su viaje, Odiseo se topa con otra desgracia: el dios Poseidón, enfurecido por la humillación que le había infligido a su hijo Polifemo, envió una violenta tormenta que le hizo naufragar en la costa de Feacio. Y así es como termina la narración de Odiseo ante el rey Alcino quien, conmovido, le proporciona un barco para que pueda volver a Ítaca.

Siguiendo el consejo de Atenea, Odiseo desembarca en Ítaca disfrazado de mendigo. El pastor Eumaeus le informa de la arrogancia de los pretendientes de Penélope y de la fidelidad de ésta. Entonces Odiseo se reúne con su hijo Telémaco y le revela su identidad. Oculto por su disfraz, Odiseo llega al palacio donde nadie lo reconoce excepto su fiel perro Argos y su antigua sirvienta Euriclea. Penélope cuenta al mendigo el engaño con el que había conseguido evitar la elección de un nuevo esposo entre sus muchos pretendientes: les prometía elegirlo una vez que hubiese terminado de tejer la mortaja para su suegro Laertes pero deshacía cada noche el trabajo realizado el día anterior. El ardid le funcionó hasta que una criada la traicionó, y Penélope no tuvo más remedio que completar su trabajo. La vuelta de Odiseo se produce en el momento en que los pretendientes intentan forzarla a tomar una decisión.

Es entonces que Penélope tiene la ocurrencia de someter a sus pretendientes a una competición cuyo vencedor se convertirá en su esposo. Cada pretendiente debe lanzar una flecha con un arco mágico que sólo Odiseo sabe utilizar. Todos los participantes fracasan en el intento excepto Odiseo, todavía disfrazado de mendigo. Después de la victoria, Odiseo y Telémaco ejecutan a todos los pretendientes.

Finalmente, Odiseo revela su verdadera identidad a Penélope, quien lo recibe con lágrimas de alegría. La diosa Atenea retrasa el amanecer para prolongar su reunión. De esta forma Odiseo cuenta sus aventuras a su esposa mientras yacen en el lecho matrimonial. La diosa interviene por última vez a favor de Odiseo contra los parientes de los pretendientes que querían vengarse. La paz vuelve a establecerse en el reino.

5º Texto para analizar y luego comentar. (Para estudiantes de IIIº Medio).


Breve resumen "Crónicas marcianas". Autor: Ray Bradbury. 


   Es un libro de ciencia ficción que narra la llegada a Marte y la colonización del planeta por parte de los humanos, lo que provoca la caída de la civilización marciana y su extinción. Está situada en el "lejano futuro" que comienza en 1999 y termina en el año 2026. Sus historias son entremezcladas con ocasionales puntos de encuentro.

Expresiones importantes del libro:

- Estoy triste y no sé por qué... lloro y no sé por qué.
-Hay muchas cosas en todos los planetas que le revelarían los infinitos designios de Dios.
- Hoy han ocurrido demasiadas cosas. Me siento como si hubiera pasado 48 horas bajo una lluvia torrencial, sin paraguas ni impermeable. Estoy empapado hasta los huesos de emoción.
- Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos un talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas.
- El animal no discute su vida, vive. No tiene otra razón de vivir que la vida. Ama la vida y disfruta de la vida.
- He encontrado un motivo para luchar y vivir. Eso me hace más peligroso.
- Nada peor puede ocurrirle a un hombre que saber como estar solo, y cómo estar triste, y ponerse a llorar.

Observa el siguiente reportaje. Tema : "¿Existe vida extraterrestre?".




Ray Bradbury es uno de los autores de ciencia ficción y fantasía más representativos.

Otros libros de su autoría son: "Cementerio para lunáticos", "El país de octubre", "El hombre ilustrado", "Remedio para melancólicos", "El árbol de las brujas" y "Conduciendo a ciegas". Resumen:
Esta colección de relatos reúne la crónica de la colonización de Marte por parte de la humanidad que abandona la Tierra en sucesivas oleadas de cohetes plateados y sueña con reproducir en el Planeta rojo una civilización de perritos calientes, cómodos sofás y limonada en el porche al atardecer. Pero los colonos también traen en su equipaje las enfermedades que diezmarán a los marcianos y mostrarán muy poco respeto por una cultura planetaria, misteriosa y fascinante, que éstos intentarán proteger ante la rapacidad de los terrícolas.

4º Texto para analizar y luego comentar. (Para estudiantes de IIIº Medio A).



Resumen "El diario de Ana Frank". Autor: Ana Frank.


 Es un real diario de vida de una niña escrito durante la Segunda Guerra Mundial.

Ana Frank fue una niña judía, quien, junto a su familia, vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Ella deseaba ser periodista y escritora.

Resumen:

    Durante la Segunda Guerra Mundial, una familia de judíos se vio en la necesidad de esconderse en un edificio de viviendas en Amsterdam, donde permanecieron ocultos durante dos años y donde la joven Ana escribió su famoso “Diario”, que la convirtió en símbolo de las víctimas de los horrores del nazismo.
Ana, una adolescente con una personalidad especial, relata en su diario de vida los acontecimientos vividos durante ese tiempo: peleas, miedos, esperanzas, alegrías, sensaciones, reflexiones... pero todo queda inconcluso, pues en un momento son descubiertos y llevados a un campo de concentración.
La niña murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen a finales de febrero o principios de marzo de 1945. Sólo sobrevivió su padre y fue a él a quien se le entregó el manuscrito del diario de Ana, que había quedado en el escondite y que fue guardado por uno de los colaboradores de los Frank.


Expresiones importantes del libro:

- Hay personas a quienes les gusta educar, no sólo a sus propios hijos, sino también a los ajenos.
- La experiencia me dice que la gente modesta no llega lejos en la vida.
- Peleándose claramente una sola vez es la mejor forma para conocerse a fondo. Es entonces cuando puede juzgarse realmente un carácter.
- Pasado el susto, es muy fácil reirse de las cosas.
- Salir en bicicleta, ir a bailar, poder silbar, ver gente, sentirme joven y libre; tengo sed y hambre de todo eso, y tengo que hacer un esfuerzo muy grande para disimularlo.
- Dios me ha dado más de lo que merezco y, sin embargo, cada día acumulo más culpas.
- Quien es feliz, puede hacer feliz a los demás. Quien no pierde el valor ni la confianza, jamás perecerá por la miseria.
- Quiero serguir viviendo aún después de mi muerte. Por eso doy gracias a Dios, quien, desde mi nacimiento, me dio una posibilidad: La de desarrollarme y escribir, es decir, la de expresar todo lo que me sucede. Cuando escribo, me libero de todo, mis penas desaparecen y mi fuerza renace.
- ¿Quién nos ha marcado así? ¿Quién decidió excluir al pueblo judío de todos los demás pueblos? ¿Quién nos ha hecho sufrir tanto?
- A pesar de esta carga que soportamos, muchos de nosotros seguimos viviendo, sobreviviendo; debemos creer que como proscritos los judíos algún día seremos un ejemplo.
- ¿Existe algo mejor en el mundo que mirar la naturaleza por una ventana abierta, oír cantar a los pájaros, calentarse las mejillas al sol y tener en los brazos a un muchacho que se quiera?
- El temor a Dios hace que uno estime su propio honor, su propia conciencia. ¡Qué hermosa sería la humanidad, y qué buena, si, por la noche, antes de dormirse, cada uno examinara qué le sucedió durante el día y qué hizo, tomando en cuenta cuándo actuó bien y cuándo actuó mal!

3º Texto para analizar y luego comentar. (Para estudiantes de IIIº Medio A).



Resumen "La amortajada". Autor: María Luisa Bombal.



    Es una novela surrealista, ya que es como un examen de conciencia que hace una mujer muerta... un cuerpo inerte, no puede pensar, ver ni recordar. Este libro dio origen a una serie televisiva de 20 capítulos que fue transmitida por Televisión Nacional de Chile. María Luisa Bombal fue distinguida con el Premio de Novela de la Municipalidad de Santiago por “La amortajada”. 
Otros libros de su autoría son: La última niebla, El árbol  La Casa del Recuerdo, La Historia de María Griselda, La Maja y el Ruiseñor, Las islas nuevas, Mar, Cielo y Tierra y Las Trenzas. 
Resumen:
Ana Maria, protagonista de la obra, hace una retrospectiva de su vida a medida que se presentan personas a visitarla en su lecho de muerte. Mientras la velan, ella aún puede pensar, ver a todos sus familiares que están alrededor de ella y va recordando cosas que le pasaron en la vida con cada una de esas personas. Así, pues, la protagonista consigue entender e intenta resolver aquellas cuestiones que no le habían permitido disfrutar de una felicidad plena y eterna.
- Zoila que era una señora ya mayor que la vio nacer, la crió y la cuidó durante toda su vida, especialmente después de que murió su madre.
- Su hija Anita una mujer de 20 años y sus dos hijos, quien nunca le demostró su amor y ahora llora desconsolada junto a su cuerpo inerte. Esto produce cierto impacto por parte de la amortajada, quien no se esperaba nunca una muestra de afecto como esa y por sobre todo por parte de su hija.
- Su hijo Alberto, un hombre casado con María Griselda.
- Fred, su hijo menor, era el preferido de su madre y era un niño curioso y un poco travieso.
- Ricardo, su primo, su primer amor... cuando niños él era insoportable, y ella prácticamente lo odiaba, pero al pasar el tiempo ese odio se convirtió en amor... El la abandonó sin darle jamás una explicación. A pesar del tiempo transcurrido, los dos se dan cuenta que ese amor no había pasado del todo.
- Gonzalo, su padre, quien siempre fue muy frío con ella.
- Su hermana, Alicia, una mujer muy religiosa.
- Fernando, quien era su amante. El siempre la amó, pero Ana María no dejaba de tomarlo como un paño de lágrimas. Era su confidente y le contaba todos sus problemas con su marido.
- Su esposo Antonio, con quien se casó sin amarlo... Luego de una separación en que ella descubre que sí lo ama, se vuelve un un hombre frío y distante.
- El padre Carlos, quien quizo conducir a Ana María por el camino religioso, pero ella siempre se escabullía... cuando ya estaba enferma el padre Carlos quizo confesarla, pero ella lo dejó para después... luego le vino el infarto y murió.
Ana María pensaba que podría volver a levantarse y seguir viviendo, pero ya quería descansar, morir. Ya había vencido la muerte de los vivos, ahora proseguía vivir la muerte de los muertos.

Expresiones importantes del libro: 

- Me sentí liviana de toda pena. Fue como si la angustia que me torturaba hubiera andado tanteando en mí hasta escaparse por el camino de las lágrimas. 
- Me duele tu palidez, tu tristeza. Hasta tus cabellos parecen habértelos desteñido las penas. 
- Tal vez había sonado para mí la hora de la piedad, hora en que nos hacemos solidarios hasta del enemigo llamado a sufrir nuestro propio mísero destino. 
- Para sentirme vivir, necesité desde entonces a mi lado ese constante sufrimiento tuyo. 
- Es posible que en algunas semanas nuestros sueños y nuestras costumbres, cuanto parecía formar parte de nosotros mismos pueda volverse ajeno. 
- Pero había aprendido a refugiarse en una familia, en una pena, a combatir la angustia rodeándose de hijos, de quehaceres. 
- Tu ternura hacia mí era un germen que llevabas dentro y que mi muerte ha forzado y obligado a madurar en una sola noche. 
- Ningún gesto mío consiguió jamás provocar lo que mi muerte logra al fin. Ya ves, la muerte es también un acto de vida. 
- Dios mío, las aguas no se habían cerrado aún sobre su cabeza y las cosas cambiaban ya, la vida seguía su curso a pesar de ella , sin ella.

2º Texto para analizar y luego comentar. (Para estudiantes de IIIº Medio A).




Autor: Juan Rulfo.
(México, 1918-1986).

"No oyes ladrar a los perros".
(El Llano en llamas, 1953).


     —Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte.
        —No se ve nada.

        —Ya debemos estar cerca.

        —Sí, pero no se oye nada.

        —Mira bien.

        —No se ve nada.
        —Pobre de ti, Ignacio.


La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante.

        La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda.

        —Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros. Acuérdate que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del monte. Y desde qué horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio.

        —Sí, pero no veo rastro de nada.

        —Me estoy cansando.
        —Bájame.
        El viejo se fue reculando hasta encontrarse con el paredón y se recargó allí, sin soltar la carga de sus hombros. Aunque se le doblaban las piernas, no quería sentarse, porque después no hubiera podido levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas antes, le habían ayudado a echárselo a la espalda. Y así lo había traído desde entonces.
        —¿Cómo te sientes?
        —Mal.
        Hablaba poco. Cada vez menos. En ratos parecía dormir. En ratos parecía tener frío. Temblaba. Sabía cuándo le agarraba a su hijo el temblor por las sacudidas que le daba, y porque los pies se le encajaban en los ijares como espuelas. Luego las manos del hijo, que traía trabadas en su pescuezo, le zarandeaban la cabeza como si fuera una sonaja. Él apretaba los dientes para no morderse la lengua y cuando acababa aquello le preguntaba:
        —¿Te duele mucho?
        —Algo —contestaba él.
        Primero le había dicho: "Apéame aquí... Déjame aquí... Vete tú solo. Yo te alcanzaré mañana o en cuanto me reponga un poco." Se lo había dicho como cincuenta veces. Ahora ni siquiera eso decía. Allí estaba la luna. Enfrente de ellos. Una luna grande y colorada que les llenaba de luz los ojos y que estiraba y oscurecía más su sombra sobre la tierra.
        —No veo ya por dónde voy —decía él.
        Pero nadie le contestaba.
        El otro iba allá arriba, todo iluminado por la luna, con su cara descolorida, sin sangre, reflejando una luz opaca. Y él acá abajo.
        —¿Me oíste, Ignacio? Te digo que no veo bien.
        Y el otro se quedaba callado.
        Siguió caminando, a tropezones. Encogía el cuerpo y luego se enderezaba para volver a tropezar de nuevo.
        —Este no es ningún camino. Nos dijeron que detrás del cerro estaba Tonaya. Ya hemos pasado el cerro. Y Tonaya no se ve, ni se oye ningún ruido que nos diga que está cerca. ¿Por qué no quieres decirme qué ves, tú que vas allá arriba, Ignacio?
        —Bájame, padre.
        —¿Te sientes mal?
        —Sí
        —Te llevaré a Tonaya a como dé lugar. Allí encontraré quien te cuide. Dicen que allí hay un doctor. Yo te llevaré con él. Te he traído cargando desde hace horas y no te dejaré tirado aquí para que acaben contigo quienes sean.
        Se tambaleó un poco. Dio dos o tres pasos de lado y volvió a enderezarse.
        —Te llevaré a Tonaya.
        —Bájame.
        Su voz se hizo quedita, apenas murmurada:
        —Quiero acostarme un rato.
        —Duérmete allí arriba. Al cabo te llevo bien agarrado.
        La luna iba subiendo, casi azul, sobre un cielo claro. La cara del viejo, mojada en sudor, se llenó de luz. Escondió los ojos para no mirar de frente, ya que no podía agachar la cabeza agarrotada entre las manos de su hijo.
        —Todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago por su difunta madre. Porque usted fue su hijo. Por eso lo hago. Ella me reconvendría si yo lo hubiera dejado tirado allí, donde lo encontré, y no lo hubiera recogido para llevarlo a que lo curen, como estoy haciéndolo. Es ella la que me da ánimos, no usted. Comenzando porque a usted no le debo más que puras dificultades, puras mortificaciones, puras vergüenzas.
        Sudaba al hablar. Pero el viento de la noche le secaba el sudor. Y sobre el sudor seco, volvía a sudar.
        —Me derrengaré, pero llegaré con usted a Tonaya, para que le alivien esas heridas que le han hecho. Y estoy seguro de que, en cuanto se sienta usted bien, volverá a sus malos pasos. Eso ya no me importa. Con tal que se vaya lejos, donde yo no vuelva a saber de usted. Con tal de eso... Porque para mí usted ya no es mi hijo. He maldecido la sangre que usted tiene de mí. La parte que a mí me tocaba la he maldecido. He dicho: “¡Que se le pudra en los riñones la sangre que yo le di!” Lo dije desde que supe que usted andaba trajinando por los caminos, viviendo del robo y matando gente... Y gente buena. Y si no, allí esta mi compadre Tranquilino. El que lo bautizó a usted. El que le dio su nombre. A él también le tocó la mala suerte de encontrarse con usted. Desde entonces dije: “Ese no puede ser mi hijo.”
        —Mira a ver si ya ves algo. O si oyes algo. Tú que puedes hacerlo desde allá arriba, porque yo me siento sordo.
        —No veo nada.
        —Peor para ti, Ignacio.
        —Tengo sed.
        —¡Aguántate! Ya debemos estar cerca. Lo que pasa es que ya es muy noche y han de haber apagado la luz en el pueblo. Pero al menos debías de oír si ladran los perros. Haz por oír.
        —Dame agua.
        —Aquí no hay agua. No hay más que piedras. Aguántate. Y aunque la hubiera, no te bajaría a tomar agua. Nadie me ayudaría a subirte otra vez y yo solo no puedo.
        —Tengo mucha sed y mucho sueño.
        —Me acuerdo cuando naciste. Así eras entonces.
        Despertabas con hambre y comías para volver a dormirte. Y tu madre te daba agua, porque ya te habías acabado la leche de ella. No tenías llenadero. Y eras muy rabioso. Nunca pensé que con el tiempo se te fuera a subir aquella rabia a la cabeza... Pero así fue. Tu madre, que descanse en paz, quería que te criaras fuerte. Creía que cuando tú crecieras irías a ser su sostén. No te tuvo más que a ti. El otro hijo que iba a tener la mató. Y tú la hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a estas alturas.
        Sintió que el hombre aquel que llevaba sobre sus hombros dejó de apretar las rodillas y comenzó a soltar los pies, balanceándolo de un lado para otro. Y le pareció que la cabeza; allá arriba, se sacudía como si sollozara.
        Sobre su cabello sintió que caían gruesas gotas, como de lágrimas.
        —¿Lloras, Ignacio? Lo hace llorar a usted el recuerdo de su madre, ¿verdad? Pero nunca hizo usted nada por ella. Nos pagó siempre mal. Parece que en lugar de cariño, le hubiéramos retacado el cuerpo de maldad. ¿Y ya ve? Ahora lo han herido. ¿Qué pasó con sus amigos? Los mataron a todos. Pero ellos no tenían a nadie. Ellos bien hubieran podido decir: “No tenemos a quién darle nuestra lástima”. ¿Pero usted, Ignacio?
        Allí estaba ya el pueblo. Vio brillar los tejados bajo la luz de la luna. Tuvo la impresión de que lo aplastaba el peso de su hijo al sentir que las corvas se le doblaban en el último esfuerzo. Al llegar al primer tejaván, se recostó sobre el pretil de la acera y soltó el cuerpo, flojo, como si lo hubieran descoyuntado.
        Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros.
        —¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo—. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.

1º Texto para analizar y luego comentar (Para estudiantes de IIIº Medio A).



Resumen de "Bodas de Sangre". Autor: Federico García Lorca.





   Obra cumbre de la producción trágica del dramaturgo y poeta andaluz Féderico García Lorca. Retrato y representación magistral del universo trágico de la vida. En Bodas de Sangre, Lorca consigue poner en escena, con una maestría prodigiosa, el acontecer de la vida andaluza de su época, siempre con una fidelidad incuestionable al acontecer cotidiano de la España de los treinta. Haciendo gala de un dominio incomparable de los recursos dramatúrgicos y poéticos en boga, Lorca nos ofrece en Bodas de Sangre, una tragedia dividida en tres actos y siete cuadros. La España rural prerrevolucionaria es el escenario que ambienta la historia de una joven pareja que está a punto de contraer matrimonio, el cual se ve frustrado por la reaparición de un soterrado y ardoroso amor que existía entre la joven novia y su antiguo y primer pretendiente. Es también una historia de viejas rencillas familiares, la familia del joven novio había sido víctima de la pérdida del padre y el hijo mayor en manos de los Félix (familia del joven raptor de la novia, Leonardo), lo cual engendra en la madre un rencor-odio hacia todo lo relacionado con dicha familia, y un temor-odio hacia cualquier arma que atente contra la vida del hombre. En Bodas de Sangre se ven representados a cabalidad todos los arquetipos sociales de la España rural, no sólo los personajes están en escena, sino que es observable un diálogo entre cada uno de esos arquetipos, la disputa esencial entre el joven novio y Leonardo es a la vez la dicotomía amor puro e ingenuo versus amor tórrido y lascivo, y también es la dicotomía ricos-pobres. Los personajes principales y secundarios son la sinfonía que en el fondo acompaña la antiquísima batalla que libran las diferentes formas de amar, y de vivir en el mundo rural: la atención y observancia a las normas morales y tradicionales por un lado, y por el otro la disposición a vivir escuchando y obedeciendo los designios y caprichos del corazón y el instinto. Cuando llega el momento de la boda, la novia comienza a presenciar el reavivamiento de la llama de un viejo amor que nunca se extinguió, y en un arrobo de amor enceguecedor, una vez consumada la ceremonia, accede a escaparse con Leonardo. Por su parte, el joven novio, herido y ultrajado, decide darles alcance y así resarcir no sólo el daño del que fue objeto, sino también acallar el clamor de venganza de su familia por el asesinato de su gente; y con el presagio de la luna, y cuchillo en mano, ambos jóvenes mueren ultimados por ellos mismos, en una noche teñida de sangre.

Personajes Primarios
  • La madre. Mujer templada en la sabiduría de la vida campirana, de carácter parco y hostil a partir de la pérdida de su esposo y su hijo mayor.
  • El Novio. Joven de buen corazón, creyente del perdón. Trabajador y con ambiciones de formar una familia prolífica y feliz al lado de su futura esposa.
  • La Novia. Mujer con aspiraciones a la felicidad, sumida en un profundo conflicto por el ardiente amor a su antiguo novio y por la aspiración a una vida sosegada al lado de su futuro esposo.
  • Leonardo. Egoísta y tiránico. Después de no haber conseguido el la dicha del amor con su antigua novia, vive acumulando un amor obcecado hacia ella.
  • Padre de la novia. Hombre humilde y sencillo, si mas aspiraciones que la de ver casada a su hija y con ello ver engrandecido el patrimonio de ella.

Personajes Secundarios

  • Luna. Responsable de hacer llegar la luz a las acciones de los personajes, bajo su cobijo y guía, todos y cada uno de ellos se encontrará cara a cara con su destino.
  • Criada. Nana de la novia, ve antes que todos la formación del nubarrón que atravesarán los futuros novios.
  • Vecina y muchachas. Comparsas y eco permanente de los imperativos morales del pueblo.
  • Mujer de Leonardo. Enfocada y atenta a las necesidades de su marido y su familia, intuitiva, presagia en su interior el desenlace de la tragedia.
  • Suegra. Madre de la esposa de Leonardo, mujer sin demasiadas pretensiones, enfocada en el cuidado de su nieto y el bienestar de su hija. Siempre recelosa del comportamiento de Leonardo.
  • Leñadores y mozos. Observadores y portavoces del juicio práctico y sensato de la vida del campo.

Acto primero. Cuadro primero

En este primer cuadro se contextualiza el inicio del drama, el novio, quien está enamorado y planeando su boda, conversa con su madre, quien no logra olvidar la tragedia que embargo a la familia hace años, su esposo y su hijo mayor murieron asesinados por uno de los Félix, a quienes se refiere como “los matadores”, y vive con la continua zozobra de poder perder a su último hijo, a quien, en el fondo de su corazón, le gustaría persuadir de su futura boda. Al llegar una vecina a visitar a la madre, ésta la interroga sobre la novia y su familia, la vecina le refiere lo poco que sabe acerca de la madre fallecida de la novia, la describe como una mujer muy bella, empero, confiesa que no era de su agrado, confirma también las sospechas que ya la madre tenía sobre la novia, y le dice que efectivamente ya antes había tenido un novio, Leonardo, quien al final termina casándose con la prima de la novia. No obstante que ese noviazgo había tenido lugar hace mucho tiempo, la madre siente una indescriptible opresión en su pecho al enterarse que la novia de su hijo había sido novia de uno de los Félix. Mientras tanto el novio ha conseguido reunir lo suficiente para comprar una viña, lo cual le permite comenzar con los trámites para su boda.

Acto Primero. Cuadro segundo.

En este cuadro aparecen en primer término la esposa de Leonardo –prima de la futura novia-, su suegra y su hijo, a quien intentan dormir con una canción de cuna que amorosamente entonan madre y abuela. Leonardo llega de realizar sus faenas en el campo, su esposa lo recibe amorosamente y conversan un poco sobre lo sucedido durante el día. Leonardo es inquirido por su esposa sobre algunos comentarios hechos por las recolectoras de alcaparras, quienes aseguraban haberlo visto sobre los límites de los llanos, en los secanos, cosa que Leonardo niega, y alega que se deben haber confundido. Mientras Leonardo se dirige a donde el niño descansaba, su mujer le informa que la novia, su prima, ya ha sido pedida en matrimonio y que se casarán en un mes, los tres (la suegra, Leonardo y su mujer) hacen comentarios sobre la inconformidad de la madre del novio sobre la futura boda. Al tiempo entra corriendo una muchacha para contarles sobre las compras nupciales que han hecho en la tienda el novio y su madre, a lo que Leonardo reacciona iracundo y la reprende, pues nadie le ha preguntado por nada de eso. Leonardo se torna pensativo y su mujer lo conmina a que le diga qué es lo que le pasa, de nueva cuenta Leonardo arremete con irá pero ahora contra su esposa e intenta vanamente de convencerla de que no es nada y se retira sin decir más.

Acto primero. Cuadro tercero.

El novio y su madre se presentan en casa de la novia, los recibe la criada quien pide que esperen un momento, mientras el padre de la novia aparece la madre aprovecha la ocasión para hacer algunos comentarios denostativos de las tierras de su futuro consuegro, el novio por su parte sabe que todas las tierras de los secanos son así, de ahí el nombre. El padre aparece, intercambian saludos, la madre con parquedad pregunta –al padre- si conoce el motivo de su visita, el padre asiente, y sin mayor protocolo, y con la sequedad propia de la gente de campo, comienzan con los arreglos. Ambos –padre y madre- coinciden en que de ahora en adelante es apropiado referirse a los bienes de cada familia como uno y el mismo, pues con el matrimonio las posesiones de cada familia quedarán mancomunadas. Ya una vez que acordaron los detalles, incluyendo la fecha de la boda –para el próximo jueves-, el padre ordena a la criada que haga pasar a la futura novia, la madre la recibe con beneplácito, intercambian pequeñas frases de afecto y la madre la obsequia con algunos regalos (los que habían comprado un día antes en la tienda). Se saludan por última vez y el padre sale a despedirlos a la puerta. Dentro, la criada ruega a la novia que le permita ver los regalos, para el desconcierto y decepción de la criada, la novia se niega rotundamente. No sin cierta malicia la criada pregunta a la novia si había visto que un hombre a caballo había rondado por la ventana de la novia a altas horas de la noche, la novia responde que pudo haber sido su novio, que ya antes ha hecho lo mismo, sin embargo la criada asegura que se trataba de Leonardo, estaba segura, e inesperadamente se escucha el ruido de un caballo, la novia se acerca a ver desde su ventana y se llevo una gran sorpresa al ver que se trataba de Leonardo.

Acto segundo. Cuadro primero.

Es la mañana de la boda, la criada comienza con los arreglos de la novia, el primero en llegar es Leonardo, quien se había adelantado a todos los convidados con la intención de hablar con la novia, ésta se estremece al verle, y la criada lo enviste con reclamos por importunar a la novia en la mañana de su boda. Leonardo expone ante la novia los sentimientos que le queman el alma, insinúa que ha sido despreciado por la novia por no tener dinero, le habla de todas las cosas que por tanto tiempo ha callado, sentimientos que ni la distancia, ni los muros han podido acallar. La novia por su parte le exige que deje de hablar del pasado, que nada de lo que diga puede ya interesarle, está a punto de casarse y su futuro marido es lo único que ahora le importa. Afuera, por el camino, comienzan a hacerse cada vez más cercanas las voces de los convidados a la boda, que según la tradición vienen entonando cantos alusivos al acontecimiento. Leonardo aprovecha que aún no han llegado todos para decirle a la novia que ella al igual que él debe casarse, pero que nunca ha dejado de encontrar nuevas culpas por ya no estar juntos. Los invitados llegan, todos juntos salen rumbo a la iglesia. La mujer de Leonardo le exige a éste que la acompañe a la boda, ella comienza a intuir que el algo grave le pasa a Leonardo, y aunque conoce la razón prefiere callar.

Acto segundo. Cuadro segundo.

Ya todos reunidos y habiéndose celebrado nupcias, los invitados y familiares comparten el alborozo y dicha de los novios. Los padres, por su parte comienzan a planear y fantasear con una descendencia prolífica, con nietos que habrán de darle riqueza al campo y a la tierra. La boda se había convertido en un acontecimiento de época, llegó gente de todas partes, por parte del novio asistieron parientes que no había visto en mucho tiempo, el rumor de los alegres cantos invadía todo el lugar. La única que no lograba contagiarse de la dicha del día era la novia, que se encontraba a todas luces atribulada, el encuentro con Leonardo en la víspera de la celebración la había turbado al punto de mostrarse renuente a las muestras de amor del novio, con quien se disculpó argumentando ser presa de la emoción del día, y al punto se retiró a su alcoba para sobreponerse. El entusiasmo de los invitados era cada vez mayor, todo era perfecto, llegó el momento en que los novios debían dirigir el baile de ronda, cuando el novio y su suegro fueron a buscar a la novia para comenzar el baile, ésta había desaparecido, la buscaron por todas partes hasta que la mujer de Leonardo, llena de agitación, se acerca a ellos para informarles que Leonardo y la novia habían huido a lomo de caballo. De inmediato el novio emprende su persecución, la familia de él se despide y se apresuran a prestar su auxilio al novio. La madre del novio por su parte hace lo mismo y se retira al tiempo que lanza imprecaciones a la familia de la novia y a la de los Félix.

Acto tercero. Cuadro primero.

La persecución está en marcha. En el bosque un grupo de leñadores conversan sobre la gravedad de los acontecimientos, todos conocen la tragedia que ya pesa en las espaldas de la familia del novio, la afrenta recibida de los Félix está por encontrar un desenlace cruento. El amor no extinto entre Leonardo y la novia no alcanza a ser un atenuante para la deshonra de que ha sido objeto el novio y su familia. En el corazón del novio sólo se escucha un clamor de venganza, la fuerza de sus antepasados se hace una con la suya en la sed de justicia. La luna es testigo de cuanto ocurre en el reino de los enamorados y las traiciones humanas, la luna vaticina el correr de la sangre. Los enamorados huyen, corren a donde su amor pueda ser posible, saben que tal vez no volverán a ver la aurora, saben que nada los salvará, que su amor, al tiempo que los bendice es también su perdición. En un claro del bosque el novio se encuentra con una mendiga, le pregunta por la pareja, la anciana sabe hacia donde se dirigen y accede a guiarlo. En el bosque, los enamorados presienten cada vez más cerca el fatídico desenlace, y ante la cercanía de lo inevitable, refrendan su amor, se saben perdidos y aún más se aman. En un arrobo amoroso la novia insta a Leonardo a que huya, y con todo el valor del que es capaz una enamorada le dice estar dispuesta a enfrentar sola la muerte, Leonardo por su parte se muestra firme y fiel al sentimiento, y declara que sólo muerto se volvería a separar de ella, y ella le corresponde de igual forma.

Acto tercero. Cuadro segundo.

Mientras devanean una madeja roja, unas muchachas se preguntan entre sí sobre el desenlace de tan horrible tragedia, saben que nada bueno han de esperar de la fortuna. Una de ellas pregunta a la suegra si los novios vienen ya, que cómo ha sido la boda. La mujer de Leonardo declara que quiere volver a la fiesta para saber qué ha ocurrido, su madre la reprende, y le reprende su actitud diciendo que a partir de ahora ella ha de consagrarse a su casa, a envejecer y llorar, que sus hijos, ahora, sólo de ella son, y el lugar que ocupo el que la engaño, por una cruz de ceniza habrá de ser cubierto. El rojo ha cubierto el cielo y la tierra, los dos jóvenes han encontrado de frente su destino, era su sino acabar de esta forma, ambos ofrendaban su vida por amor, por amor a la joven y en el caso del novio por amor a su familia también. Al esconderse el último rayo de sol la novia aparece en casa de su suegra, es el momento donde ella se dispone con el corazón henchido de amor y arrepentimiento a soportar su castigo, no ha sido por otra cosa sino por amor que ha hecho lo que hizo. La madre del novio pierde la fuerza de la ira, y dispuesta a callar en público y sufrir y a llorar por los suyos en soledad, exhala extenuada “Que la cruz ampare muertos y vivos”.

miércoles, julio 03, 2013

Elementos responsables del funcionamiento de la intriga en la tragedia. (Estudiantes Iº Medio A-B).






Los tres elementos responsables del funcionamiento de la intriga en la tragedia:


- DICTUM: corresponde al decir de un Dios.

- FATUM: el decir se constituye en (augurio) destino.

- FACTUM: corresponde a todas las acciones que despliega el protagonista o protagonistas para evitar el cumplimiento del FATUM, lo que desencadena la tragedia.