miércoles, julio 03, 2013

Leyendas para transformarlas en diálogos para las obras de teatro. (Iº Medio A).


Leyendas:
La bruja de Blair.

       Todo comienza en el viejo pueblo de Blair, actualmente llamado Burkittsville, en febrero de 1785. Elly Kedward, una anciana, convenció a unos pequeños para que fueran a su casa, estos cayeron en el engaño, les saco sangre y los dejo ir.
Los niños regresaron a casa y se lo contaron a sus padres, les enseñaron las marcas que les había dejado la anciana y estos no dudaron en informar al pueblo de lo sucedido.
El pueblo la atrapo y fue acusada de brujería, una práctica prohibida por las leyes del pueblo, así que, tuvo que ser expulsada de este por su crimen.
Era la época de invierno. Elly Kedward, fue atada a una carretilla y lanzada a los fríos bosques, en donde cualquier persona que pasara el invierno en ellos sin ningún tipo de provisión, abrigo y refugio podía darse por muerto.
Los pueblerinos regresaron a sus vidas de tranquilidad, pero no por mucho tiempo. Al año siguiente, la hija del magistrado desapareció sin dejar rastro alguno. Una semana después, desapareció también la persona que la acuso junto con los niños. Para el final del invierno, la mitad de los niños del pueblo habían desaparecido, no había huellas ni señal alguna.
Los pueblerinos temían por sus hijos y sus vidas, tenían miedo a que les fuera arrojada una maldición y todos huyeron del lugar.
Años después, se sabe sobre lo ocurrido en el pueblo de Blair, que fue una gran oportunidad para escritores y periodistas. En 1809 se publica un libro. El pueblo vuelve a ser habitado, se funda con el nombre de Burkittsville. En donde la paz reino por un buen tiempo hasta que volvieron a hacerse presente la desaparición de varias personas.
Esta es una de varias versiones que existen.

Las brujas de Salem.

      Esta historia se da en Salem, un poblado en Massachusetts en Estados Unidos. Comienza en el año de 1692, época en donde la inquisición castigaba a todos aquellos que eran considerados herejes sin importar edades, razas y géneros.
Una época en donde cualquier persona que recibiera al menos una sola acusación de brujería, era mandada a la horca sin oportunidad de defenderse.
En la casa de una familia rica, había una sirvienta que cuidaba a dos lindas niñas, quienes disfrutaban que les contaran historias de terror, fantasmas y brujas. Contar este tipo de relatos, era juzgado como un crimen en Salem, pero la sirvienta, complacía a las pequeñas con aterradores cuentos.
Esta sirvienta, aparte de contar muy buenas historias, presagiaba el futuro y leía las yemas de los huevos.
Las niñas empezaron a comportarse de manera extraña, lloraban sin razón alguna y sufrían sonambulismo entro otros raros síntomas. Fueron atendidas por un doctor y este no encontró la razón de sus comportamientos y como diagnostico final, dijo que las niñas habían sido embrujadas.
Las niñas fueron interrogadas por un sinfín de personas y declararon que la sirvienta había sido la culpable, pero esta confesó que su esposo, les había dado de comer un pastel de jengibre con orines de niño y les entrego aparte una libreta con las direcciones de las brujas y brujos de Salem. Fue entonces cuando se desato una salvaje casería donde murió mucha gente inocente que fue acusada de brujería y la mayoría de esas personas era de un estatus económico muy pobre. Las niñas, quienes tenían comportamientos muy extraños, fueron quienes acusaron de brujería a la mayoría de las personas que fueron cruelmente asesinadas. Fueron las principales causantes de tantas muertes.


Leyenda del Diablo.

    Esta es una de las tantas leyendas que existen en torno al Cerro de Chulco, y lo relataré tal como me fue contado.
Se dice que aproximadamente a la mitad del S. XX ya se hablaban de los hechos sobrenaturales en el Cerro de Chulco, especialmente de la famosa Cueva del Diablo, y fue justo ahí donde –según cuenta la historia- una persona de 35 años de adentro en las fauces obscuras de dicha cueva, cuando finalmente salió y volvió a ver la luz del sol, su reloj indicaba que habían pasado escasamente dos horas, sin embargo, la realidad es que ya habían transcurrido poco más de 10 años.
Cuando regresó a su hogar, tal fue su sorpresa que halló a sus hijos ya mayores, ¡efectivamente los años habían pasado!.


Aquella persona víctima del tiempo ambiguo de la Cueva del Diablo.

Y ¡perdió la voz!, como maldición que busca no ser contada en espera de más víctimas, incluso muchos aseguraron que el protagonista de esta horrenda historia lo olvidó todo por completo, sin embargo los contemporáneos que supieron de los hechos han mantenido viva esta historia generación tras generación, aún aquellos que tuvieron un lazo afectivo o familiar con aquel señor que vivió tal afectación.


La realidad de todo, es que desde aquellos años, nadie se ha atrevido a entrar a tan temida cueva que en su nombre porta a tan terrible ser, ¡quizá sea la entrada al mismísimo infierno!, quizá la puerta a otra dimensión, nadie lo sabe y tal vez … nunca lo sabremos, a menos que tus ojos sean capaces de enfrentar su aspecto tenebroso o el calosfrío que recorre tu cuerpo no te haga huir despavorido … ¿tendrás el valor suficiente?, ¿te atreverías a entrar?.

EL CALEUCHE.



        Cuenta la leyenda que el Caleuche es un buque que navega y vaga por los mares de Chiloé y los canales del sur.
Está tripulado por brujos poderosos, y en las noches oscuras va profusamente iluminado. En sus navegaciones, a bordo se escucha música sin cesar. Se oculta en medio de una densa neblina, que él mismo produce. Jamás navega a la luz del día.
Si casualmente una persona, que no sea bruja se acerca, el Caleuche se transforma en un simple madero flotante; y si el individuo intenta apoderarse del madero, éste retrocede. Otras veces se convierte en una roca o en otro objeto cualquiera y se hace invisible.
Sus tripulantes se convierten en lobos marinos o en aves acuáticas.
Relatan que los tripulantes tienen una sola pierna para andar y que la otra está doblada por la espalda, por lo tanto andan a saltos y brincos. Todos son idiotas y desmemoriados, para asegurar el secreto de lo que ocurre a bordo.
Al Caleuche, no hay que mirarlo, porque los tripulantes castigan a los que los miran, volviéndose la boca torcida, la cabeza hacia la espalda o matándole de repente, por arte de brujería. El que quiera mirar al buque y no sufrir el castigo de la torcedura, debe tratar de que los tripulantes no se den cuenta. Este buque navega cerca de la costa y cuando se apodera de una persona, la lleva a visitar ciudades del fondo del mar y le descubre inmensos tesoros, invitándola a participar en ellos con la sola condición de no divulgar lo que ha visto. Si no lo hiciera así, los tripulantes del Caleuche, lo matarían en la primera ocasión que volvieran a encontrarse con él. Todos los que mueren ahogados son recogidos por el Caleuche, que tiene la facultad de hacer la navegación submarina y aparecer en el momento preciso en que se le necesita, para recoger a los náufragos y guardarlos en su seno, que les sirve de mansión eterna.
Cuando el Caleuche necesita reparar su casco o sus máquinas, escoge de preferencia los barrancos y acantilados, y allí, a altas horas de la noche, procede al trabajo.
La Pincoya.
        La  Pincoya es una sirena o ninfa que a veces anda acompañada por su marido, el Pincoy, ambos son rubios. En algunas ocasiones abandona el mar y excursiona por ríos y lagos.                 
Su misión es fecundar los peces y mariscos bajo las aguas y de ella depende la abundancia o escasez de estos productos. Atrae o aleja de la costa a los peces y mariscos.  

Cuando un pescador ve de mañana surgir de las profundidades de las aguas a la Pincoya y ésta  danza en la playa mirando hacia el mar extendiendo sus hermosos brazos, hay alegría en todos, por que este baile es anuncio de pesca abundante. Si danza mirando hacia la costa, alejará a los peces. 
Si la Pincoya no favorece con pesca a un lugar, quiere decir que ha arrastrado la abundancia a otros más necesitados. 
Para ser favorecido por la Pincoya, es necesario estar contento, por eso los pescadores se acompañan de amigos y amigas alegres y reidores. 
Si se pesca o marisca con mucha frecuencia en el mismo lugar, la Pincoya se enoja y abandona aquel frente, que luego queda estéril. 

      Otros dicen que en la hermosa laguna Huelde, ubicada a escasos cuatro kilómetros de Cucao, nació la Pincoya, mujer muy bella y de tez blanca ligeramente bronceada, cabellos de oro y que, de la cintura hacia abajo, tiene la forma de un pez. 
Antiguamente habitaba una enorme caverna en forma de salón  rocoso y tenía por costumbre bañarse en la laguna y el río Puchanquin. Desde los roquerios, mediante un suave y prolongado silbido, hacia emerge desde el fondo de las aguas un tronco de oro macizo sobre el cual trepaba y, sentada allí, peinaba sus cabellos. Aveces,  durante la noche, entonaba embrujadas canciones amorosas, a las cuales nadie podía resistirse. 
Muchas personas buscaron a la Pincoya para obtener sus favores, y ella desapareció del lugar para no volver. Se cree que ella fue robada desde la laguna Huelde para llevar prosperidad y abundancia  a playas lejanas. 
Desde entonces, las aguas tomaron el color oscuro que hoy tienen y pese a que muchos han intentado imitar el silbido de la sirena, el tronco de oro aún está sumergido esperando a su hermosa dueña.
Leyenda de La Tirana.
    La leyenda se origina alrededor de 1535, momento en el cual Diego de Almagro salió del Cuzco en busca de la conquista de Chile. Lo acompañaban 550 españoles y alrededor de 10.000 indios peruanos. También incluían la expedición dos hombres importantes; Paullo Tupac y Huillac Huma. El primero príncipe de la familia de los incas y, el segundo, último Sumo Sacerdote del extinguido culto al dios del sol. Ellos eran mantenidos como rehenes del Estado por los españoles. Cumplían la responsabilidad de mantener el orden entre los indios que componían la expedición y, en caso de que no lo consiguieran, serían asesinados como pago por el desorden causado.Al Sumo Sacerdote Huillac Huma lo acompañaba su hija llamada Nusta, por la cual corría la sangre inca. Al llegar a Atacama, este decidió escapar, era el momento preciso. Su hija Nusta se quedó con un grupo de indígenas que también planeaba escabullirse. Al fugarse, se refugiaron en un bosque de tamarugos, lugar al que ahora llamamos Pampa del Tamarugal.

La princesa inca vivió durante cuatro años en el lugar rodeada de sus servidores. A ellos los dirigió y organizó, formando La Tirana del Tamarugal.Un día llevaron hasta la princesa al apuesto y altivo extranjero Vasco de Almeyda, quien pertenecía al conjunto de mineros establecidos en Huantajaya, que buscaban la mítica "Mina del Sol". Sólo al verlo se enamoró de aquel hombre foráneo. En su defensa, los ancianos e indígenas de la tribu, dieron la pena capital a aquel caballero. La joven enamorada, con un sentimiento de compasión, buscó las alternativas para romper la tradición y librarlo de la muerte. Consultó los astros, según las creencias lo convenían, y comunicó a su pueblo que la ejecución no podría realizarse hasta el término del cuarto plenilunio.

Durante el periodo que aguardaba la ejecución, ambos mantuvieron contacto expresándose sus sentimientos de amor en una relación oculta. Ella pidió a su amado convertirse a la religión católica para morir y conservar su alma en vida, según lo que los cristianos ofrecían. En el momento en el que él la bautizaba como alma cristiana una nube de flechas interrumpió su ceremonia. Los indígenas residentes del lugar, que la vigilaban, no pudieron soportar aquella traición. Ambos cayeron en agonía. Nusta, con el esfuerzo de su cuerpo herido, llamó a los habitantes de La Tirana del Tamarugal y les comunicó:- "Muero contenta, muero feliz, segura como estoy, como creyente en Jesucristo, de que mi alma inmortal... ascenderá a la Gloria y llegaré al trono de Dios, junto al cual estará mi amado, con quién estaré toda una eternidad. Sólo les pido que después de mi muerte, coloquen una cruz en mi sepultura, que estará al lado de mi amado".

Era la década del 40 cuando Fray Antonio Rodón, encargado de evangelizar la zona del Tarapacá y Pica, llegó al Tamarugal para izar un estandarte de Cristo. En una ocasión divisó un arco iris en el horizonte que lo llevaba hasta el bosque de tamarugos. Al llegar, encontró una cruz cristiana. El encuentro produjo en el cura un llamado del cielo abocando a la princesa inca Nusta, y fue ese el lugar donde se edificó una ermita, la que luego se convertiría en una iglesia en honor a la Virgen del Carmen, en recuerdo de lo que llevaba de ella Vasco de Almeyda.